Reseña: Las ideas en la guerra.

Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporánea. 

Jorge Giraldo Ramírez

Penguin Random House.

El humanista antioqueño Jorge Giraldo Ramírez nos presenta en este interesante libro para el debate, las principales justificaciones que se han dado a lo largo de la historia reciente para la existencia de la guerrilla y del conflicto armado.

La tesis central de libro es que en el país se impuso a buena parte de la izquierda y a sectores progresistas la idea de que para que esa izquierda accediera al poder, la única vía era la lucha armada, muy a pesar de que reiteradamente se demostró que habían otros caminos, como quedó demostrado con el triunfo en la principal alcaldía del país de la izquierda por tres períodos consecutivos, incluido un ex guerrillero.

Y eso para no hablar del ejemplo de buena parte de los países latinoamericanos, donde por las urnas gobiernos de izquierda accedieron al poder, siendo la excepción precisamente Colombia.

No es menor la responsabilidad del partido Comunista, quien le dio la munición inicial a sectores guerrilleros que primero fueron liberales y después marxistas leninistas. Se privilegió la estrategia de la combinación de las formas de lucha para tomarse el poder, deslegitimando de paso a todo el movimiento progresista y sindical, ya que siempre se sospechaba que eran cercanos a la guerrilla.

El mayor acierto del texto es que todas las opciones que se tuvieron para no optar por la lucha violenta, y las que finalmente se tomaron a favor de las armas, están expresadas en las propias voces de los dirigentes comunistas. Las voces en contra no fueron tenidas en cuenta, llegando al extremo de asesinar a uno de los más connotadas voces críticas de las opciones armadas, como el caso del dirigente vallecaucano José Cardona Hoyos, crimen en el que al parecer participaron sus propios compañeros del partido Comunista y un comando de las Farc.

Muy interesante también que Giraldo se tome el trabajo en su libro de relievar las figuras de colombianos que desde siempre han expresado su rechazo a la lucha armada de la guerrilla, como es el caso del dirigente conservador Cayetano Betancur, el fundador del Moir Francisco Mosquera, el exprocurador Carlos Jiménez Gómez, el intelectual marxista Estanislao Zuleta, el historiador liberal Jorge Orlando Melo, el sacerdote Francisco de Roux, y el excéntrico Antanas Mockus. Como se ve, una variopinta representación de las opciones civilistas que se han dado en el país, para demostrar que la crítica a la lucha armada se ha dado desde muchas vertientes, pero desafortunadamente triunfaron las salidas autoritarias, tanto de izquierda como de derecha.

Es evidente que la lucha guerrillera fue estéril, que es tal vez la conclusión más desoladora de Giraldo en su muy argumentado libro. La revolución armada desde el comienzo fue imposible, y las guerrillas lo sabían, porque no existían las condiciones para que el triunfo se diera, sobre todo porque no tenían popularidad entre el grueso de la población, que simplemente desconoció siempre su lucha.

Es cierto que en Colombia los cambios han sido marginales y a cuenta gotas. ^Pero los principales responsables de esta anómala son precisamente los grupos guerrilleros, que han dado la justificación a los amigos del status quo para los cambios no se den. Paradojas de la vida.

Sin embargo no todo es crítica. El autor concluye que para superar el conflicto armado de manera definitiva, son necesarias tres premisas: la construcción de un Estado fuerte, una sociedad civil vibrante y una política conflictiva.

La paz no implica menos Estado, no en lo que respecta a su tamaño, sino a sus funciones y la eficacia con la que desempeñe las mismas.

Así mismo, una sociedad civil vibrante implica que se participe de una manera abierta y por grandes capas de la población en las soluciones que se adopten para los grandes problemas del país, no sólo en los temas específicos de la reconciliación sino en los generales. O sea, más democracia participativa, más ciudadanos comprometidos con sus problemas y con los del Estado.

Se requiere entonces de una cultura política que haga imposible la justificación de la lucha armada, en la cual deben participar la sociedad en su conjunto: sus intelectuales, la universidad, el sector empresarial, las distintas iglesias, los medios de comunicación y las organizaciones sociales de todo tipo.

Equipo Político

Autodefensas Gaitanistas de Colombia

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