Vergüenza nacional

Los bochornosos episodios en medio de los cuáles naufragó uno no de los que era considerado proyecto bandera de la lucha anticorrupción, por el cual se prohibía la casa por cárcel para los corruptos, son una verdadera vergüenza para la democracia colombiana.

Profundo dolor de patria da ver como los unos acusan a los otros, el presidente del Senado, señor Macías, al presidente de la Cámara, señor Chacón, y viceversa, con una muy dudosa actuación de la señora ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez.

Lo que queda demostrado es el Congreso en pleno es incapaz de tramitar las normas necesarias para castigar a los corruptos, dejando el mal sabor de boca de que hay algún grado de solidaridad y convivencia con ellos, o peor aún, que los congresistas temen ser perseguidos por la ley por cuenta de sus poco rectos procederes.

Hace apenas una semana asistíamos al show con el que se ha pretendido impedir que Jesús Santrich asuma su curul en la Cámara de Representantes, en cumplimiento de los acuerdos hechos con la guerrilla para su desmovilización.

Pero ante este innombrable sainete uno se pregunta cuál es la legitimidad moral que tanto reclaman algunos congresistas, si su comportamiento claramente desdice de los principios éticos que deberían regir sus acciones en el que se supone es el foro más alto de la democracia representativa.

¿Con qué autoridad rechazan al representante de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, como se bautizaron las Farc, si por toda parte se ve la triquiñuela, la malicia, la falta de claridad?

Creo que no exageramos al señalar que no son estos los representantes que la sociedad quiere para que diseñen y aprueben las leyes que nos harán una sociedad más justa, menos excluyente y en donde todos tengamos oportunidades de crecimiento personal, familiar y social.

Sin embargo, a las grandes mayorías estos despreciables espectáculos no los conmueven y, por el contrario, reafirman su decisión de mantenerse alejados de las urnas, propiciando de esta manera la consolidación de una clase política y dirigencial proclive a la corrupción, y que solo vela por sus propios intereses y los de sus patrocinadores.

Ante el enorme rechazo social que se ha dado con esta tragicomedia, el Presidente Duque anunció desde Europa en donde se encuentra en uno de sus frecuentes viajes al exterior, que presentará un nuevo proyecto de ley en la legislatura que inicia el próximo 20 de julio, y que además lo hará con mensaje de urgencia, para que su trámite sea acelerado.

A pesar de las buenas intenciones del gobierno el escepticismo crece, porque no olvidamos que en septiembre del año pasado el mismo Presidente Duque se desplazó al Congreso para presentar los proyectos de ley que hacían realidad los anhelos expresados en el referendo que se había votado con gran apoyo de la sociedad.

Preocupa que el gobierno le falte músculo en el Congreso para hacer aprobar su agenda, porque ello conduce al inmovilismo y la irrelevancia del régimen.

Siempre hay que abrigar esperanzas de las cosas mejoren. Al igual que el país, estamos a la expectativa.

Montañas de Colombia, Junio 25 de 2016

Equipo Político Autodefensas Gaitanistas de Colombia.

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