Pandemia: de las crisis a las oportunidades

Continua la incertidumbre mundial sobre cuál será el futuro de la salud, la economía y los regímenes políticos, con el verdadero tsunami ocasionado por la muy rápida difusión del contagio del covid-19 por prácticamente todos los países del orbe.

A pesar de que es muy pronto para determinar qué rumbo tomará el mundo y el país en particular, algunas cosas se van aprendiendo por el camino, entre el miedo que está degenerando en pánico en algunos sectores. Estas son algunas de esas reflexiones:

1. Este no es un problema local, del cual se pueda salir solo cada uno no de los países sin tener en cuenta su entorno. De nada sirve por ejemplo que Colombia maneje bien sus políticas públicas, si los países vecinos no hacen otro tanto. Unas fronteras tan extensas y tan porosas como las que tiene nuestra patria hacen imposible un control absoluto sobre la trashumancia de personas en uno y otro sentido. Relacionado con ello, llama la atención que un problema mundial se esté enfrentando con medidas locales, que estarán condenadas al fracaso por las razones ya expuestas. La poca capacidad de acción de los organismos multilaterales diseñados por la comunidad internacional para enfrentar este tipo de fenómenos, como la OMS o la OPS es evidente, lo que sin duda hará más difícil el control de esta pandemia y de las que eventualmente sobrevengan en el futuro.

2. Es necesario que los países, independiente de su sistema político, social y económico, tenga un robusto sistema de salud, que sea público y con cobertura universal. El caso de los Estados Unidos demuestra que si los más pobres no tienen acceso oportunamente a la salud, serán los mayormente afectados por estas pandemias, con posibilidades de rebrotes del virus que harán más difícil su control. El desmantelamiento del llamado Estado de bienestar en Europa y en el país del norte ha hecho notorio este hecho, así como la reducción del papel en el Estado ha hecho que las medidas no se hayan tomado oportunamente, y que ahora se haya descubierto de nuevo que es a ese Estado al que corresponde meter mano fuertemente en la economía, que no hay la famosa mano invisible que regula los mercados. Lo que no se había pensado ha estado sucediendo a gran escala: subsidios por doquier, confiscaciones, redireccionamiento de la misma producción fabril en función del interés público, en fin, medidas que deben tener en retirada a todos los famosos teóricos de la reducción del Estado.

3. En un mundo en donde el ingreso está tan concentrado, estas situaciones extremas hacen más notorias las diferencias abismales entre a los que sobran todo tipo de recursos y la inmensa masa de desposeídos. Aquí de nuevo el papel del Estado es clave para redistribuir los ingresos por la vía de los impuestos directos a los grandes capitales, lo que deberá estar en el centro del debate público después de que la pandemia sea superada.

4. Las decisiones que se tomen hoy repercutirán en lo que serán las sociedades del mañana. El futuro de la democracia es preocupante, y las tentaciones autoritarias están a la orden del día. Con el pretexto de controlar el virus ya hay en marcha cantidad de medidas que implicarán un gran control de las fuerzas de seguridad sobre los ciudadanos, con el evidente peligro que ello implica.

5. Podemos ser una sociedad centrada en la solidaridad, en la preocupación por los más débiles y vulnerables, o continuar centrados en el individualismo extremo como hasta ahora lo hemos hecho. Es una gran oportunidad para el futuro del género humano y la supervivencia del mismo planeta, que empiecen a generarse cambios en los paradigmas que han imperado desde la revolución industrial en Occidente. El espacio para la esperanza y la utopía siempre existen en la mente de los hombres de buena voluntad. Es cierto que nada volverá a ser como antes. Esperemos que los cambios sean para mejorar esta sociedad injusta y excluyente.

Montañas de Colombia, 21 de abril de 2020

Equipo Político
Autodefensas Gaitanistas de Colombia

763 total views, 2 views today