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El presente de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia no puede entenderse sin referirse al contexto que les dio origen y que ha posibilitado su afianzamiento y pervivencia como un fenómeno de resistencia popular.

Corría el año 2006. Las últimas estructuras armadas, políticas y sociales de lo que fueran las Autodefensas Unidas de Colombia se desmovilizaban, en cumplimiento de los acuerdos que se habían hecho con el gobierno nacional del señor Alvaro Uribe Vélez.

Este proceso de desmovilización había iniciado en el 2003, y en regiones como el Urabá tomó dos años largos, desde la entrega de armas del Bloque Bananeros, a finales de 2004, hasta el desmantelamiento del Bloque Elmer Cárdenas a comienzos del 2006.

 

Hay que recordar que el proceso de paz con las AUC no fue tal, que lo único que en la práctica se acordó y se cumplió fue el calendario de desmovilizaciones de todas las estructuras de las AUC, y que lo que debía haber sido una negociación política terminó en un estricto sometimiento a la justicia, que al final derivó incluso en la extradición de buena parte de la comandancia de las AUC, porque supuestamente según el gobierno de Uribe Vélez, seguían delinquiendo desde la cárcel, aunque la Fiscalía tuvo que reconocer un tiempo después que no existían elementos que probaran tales delitos.

Pues bien, no habían terminado las ceremonias de las desmovilizaciones, y en el aire aún resonaban los discursos del comisionado de paz Luis Carlos Restrepo, cuando empezaron las venganzas y abusos de quienes se sintieron o fueron perjudicados por el accionar de los bloques de las AUC. Muchos desmovilizados, en número alto pero que no se ha logrado determinar con precisión, fueron asesinados, o no pudieron regresar a sus lugares de origen en el mejor de los casos. Es una realidad que se le ha ocultado al país, porque implica reconocer que el Estado y sus costosos aparatos de seguridad son incapaces de dar la protección necesaria a todos los colombianos, y mucho menos a los desmovilizados, que fueron mirados con desconfianza, y que aún hoy son mirados como ciudadanos de segunda categoría.

El país no estaba preparado para enfrentar con éxito una desmovilización de la magnitud de la que se llevó a cabo con las AUC. A pesar de que reiteradamente se advirtió que el Estado debería copar los vastos territorios en los que las autodefensas habían sido prácticamente la ley, no se hizo y muchas regiones quedaron abandonadas a su suerte, a merced de grupos armados, no solo guerrilleros sino otras expresiones delincuenciales.

Viendo que no solo peligraban nuestras propias vidas y la de nuestras familias, sino la seguridad de tantas regiones, y después de padecer en carne propia venganzas y vejámenes de todo tipo, en enero de 2008, un grupo de ex combatientes de las AUC decide retomar las armas, y de esta manera defender su integridad personal, y la de las regiones que nos habían dado abrigo.

Nacen entonces las autodefensas Gaitanistas de Colombia, como una manera no sólo de rendirle un homenaje al único político de origen popular que nuestro país ha tenido, sino como una forma de rescatar del olvido su ideología y sus luchas por hacer de nuestro país una sociedad más justa e igualitaria, donde los olvidados de siempre tengan verdaderas oportunidades de mejoramiento de su calidad de vida, y que no estén condenados a vivir un auténtico infierno de necesidades no satisfechas. En palabras del propio Gaitán: “Hay que procurar que los ricos sean menos ricos y los pobres sean menos pobres”, el cual constituye todo un programa en el mundo de la economía y la política social.

Desde el 2008 hasta la fecha hemos crecido de gran manera, llegando a un punto que hemos decidido no hacerlo más, hasta tanto no consolidemos plenamente las zonas en donde hacemos presencia hoy día. Hoy contamos con más de ocho mil hombres y mujeres en armas, además de nuestras redes de apoyo logístico, y nuestra amplia base social, que nos da legitimidad y garantiza que vamos por el camino correcto.

Tenemos un Estado Mayor General, en donde se tomas las decisiones por consenso, orientando las actividades que deben llevarse a cabo, para el mejor estar de las regiones con las actuales interactuamos.

Poseemos unos estatutos de constitución y régimen disciplinario, en donde están contenidas todas las normas que nos gobiernan, y se hace una breve exposición de nuestros principios ideológicos.

Estamos en estos momentos implementando el Manual de Convivencia, que regula la relación del movimiento gaitanista con las comunidades, estableciendo reglas claras para que esta relación tenga los mejores frutos.

Hemos llegado a un punto de nuestra historia en donde creemos firmemente tener la legitimidad que nos otorgan las comunidades para decir en voz alta que somos actores de este conflicto, y que nuestras opiniones deben ser escuchadas, además de que es indispensable que se nos tenga en cuenta si lo que se quiere es terminar con el conflicto armado en el país de una vez por todas.

Autodefensas Gaitanistas de Colombia - www.autodefensasgaitanistasdecolombia.org