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La jerarquía eclesiástica colombiana, sorprendió al mundo con el llamado que hizo el viernes 24 de marzo, para que todos los actores del conflicto seamos tenidos en cuenta, si lo que se quiere es desactivar las máquinas de guerra que se han constituido en el país, por diferentes y poderosas razones.

Las Autodefensas Gaitanistas de Colombia en muchas oportunidades hemos hecho el mismo pronunciamiento, para cerrar de una vez por todas el ciclo de la violencia contemporánea, y para que no hayan fisuras que permitan la perduración y/o reactivación de estructuras armadas al margen de la ley.

Conmueve el llamado de la Iglesia Colombiana, como referente moral de la nación, y porque a pesar de muchos avatares, éste sigue siendo un país predominantemente católico.

Es un llamado que apela al realismo, para que quienes toman las decisiones que implican la vida o muerte de miles de compatriotas, tengan en cuenta todas las caras del fenómeno de la violencia, y no se detengan en una sola, como hasta ahora ha sucedido.

La iglesia tiene un importante papel que jugar en la Colombia de hoy, como facilitadora de los procesos de paz que aún están por darse, y en el postconflicto, como garante e incluso participante activa de muchas de las tareas que han de emprenderse.

No son fáciles los tiempos de la paz. Existen muchos oscuros intereses que han medrado a la sombra del conflicto social y armado, que no dejarán que la reconciliación se asiente sosegadamente. Habrán muchos sobresaltos, muchas turbulencias, que tendremos que superar.

El caso más diciente en estos momentos es el asesinato de líderes sociales, en las zonas en donde las Farc han abandonado los que fueran sus territorios. Al igual que en otras oportunidades, hemos señalado que las Autodefensas Gaitanistas no están detrás de estos asesinatos, no somos nosotros los que estamos jalando del gatillo para silenciar el liderazgo social. Hemos llamado reiteradamente a las autoridades oficiales a investigar, encontrar, juzgar y condenar tanto a los perpetradores físicos, como a sus instigadores. Nada gana el Estado colombiano con pretender desconocer la gravedad del problema, tratando de tender cortinas de humo que hacen más ominoso el panorama.

Aquí es donde la Iglesia tiene un enorme papel que desempeñar, alzando su valerosa voz para que sea reconocido el problema en toda su magnitud, e incluso denunciando las corruptelas y el maridaje de la clase política tradicional con las mafias enquistadas en el propio Estado, que están dispuestas a lo que sea para no perder sus privilegios.

Saludamos con alegría y esperanza este llamado de la Iglesia colombiana, y estamos dispuestos a participar en todos los escenarios en los que seamos convocados, con el fin de que la paz no sea una lejana quimera, sino una hermosa realidad.

Montañas de Colombia, 29 de marzo de 2017

EQUIPO POLITICO
AUTODEFENSAS GAITANISTAS DE COLOMBIA

Noticias AGC

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