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En declaraciones dadas con ocasión del foro “Seguridad y defensa: Retos y Logros” este miércoles 5 de abril, el recién posesionado general (r) Oscar Naranjo, ha negado de tajo cualquier negociación con lo que él denomina “Clan del Golfo”, nombre que por cierto ha ido cambiando al vaivén de los caprichos oficiales.

Sostiene el nuevo vicepresidente que  “las bandas criminales no poseen estatus político y que bajo ninguna circunstancia se le va a reconocer, debido a que son organizaciones dedicadas únicamente al narcotráfico y al asesinato selectivo de personas que denuncia su accionar.”

A renglón seguido señaló que “Tenemos conocimiento que desde hace varios años ellos vienen mostrando un interés en que se les reconozca como grupo armado revolucionario, lo cual no se va a dar y les reiteramos que su única salida es que someterse ante la Fiscalía o de lo contrario soportar toda la persecución de nuestras Fuerzas Militares”.

Causa profunda extrañeza las diatribas del vicepresidente, porque se supone que es un hombre que debe estar bien informado, y porque vienen de una persona que acaba de participar en el proceso que se adelantó en La Habana con la guerrilla de las Farc, que ha permitido la concentración de esta guerrilla en zonas campamentarias, y su muy probable retorno a la civilidad, para hacer política sin armas.

Las simplificaciones de la realidad como las que hace el señor Vicepresidente conducen a respuestas inadecuadas por parte del Estado, que en nada benefician al futuro de la reconciliación nacional.

En un editorial la semana pasada, saludábamos con esperanza las declaraciones de la jerarquía eclesiástica en donde se decía que las medidas que se tomen para acabar con el conflicto armado colombiano debían incluir a todos los grupos que en él hemos participado.

Ahora el General en funciones de vicepresidente ataca nuestra Organización, pretendiendo desconocer de plano cualquier naturaleza política.

Señor Vicepresidente, la legitimidad y la representación política nos la dan las comunidades en donde llevamos casi una década haciendo presencia como Autodefensas Gaitanistas de Colombia. No somos recién llegados a este conflicto, ni pretendemos hacernos pasar por lo que no somos tomando ropajes prestados.

Como lo hemos indicado en otras oportunidades, tanto la Fiscalía como la misma Policía, han sido sorprendidos por la reacción de la población civil en el marco de la Operación Agamenón, que ha pretendido destruirnos, o neutralizarnos, como de manera disfrazada llaman las fuerzas de seguridad a las ejecuciones.

Esa población nos ha protegido de una despiadada persecución, en donde se han invertido ingentes recursos, sin que a la fecha hayan logrado desarticularnos.

Las comunidades han cerrado filas en torno a nuestras fuerzas, porque nos ven como sus legítimos defensores, incluso frente a un Estado del que solo han recibido represión y medidas de fuerza que poco contribuye a que mejoren sus condiciones de vida, y que por contrario, los hunden en la desesperanza.

Señor Vicepresidente, las regiones en donde hacemos presencia esperan posiciones más constructivas de su parte. Salidas dignas para nuestra Organización, y no las promesas de sangre, muerte y destrucción que usted está haciendo.

Ha llegado la hora de terminar con el conflicto social y armado en Colombia. Pero ello solo será posible en la medida en que el Estado y las personas que lo integran obren con generosidad, mirando siempre cuales son las medidas que benefician a las comunidades más pobres y alejadas del poder central.

Montañas de Colombia, Abril 6 de 2017

Estado Mayor
Autodefensas Gaitanistas de Colombia

Autodefensas Gaitanistas de Colombia - www.autodefensasgaitanistasdecolombia.org