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Desde que se firmó el Acuerdo del Teatro Colón se ha sostenido que éste es apenas un paso, y que ahora viene lo difícil: la implementación. Los hechos vienen dando la razón a esta aseveración, que es evidente, pero que ahora al comprobarla, exacerba aún más el sentimiento general de lo lejos que estamos de vivir en un país sin conflicto armado.

A nuestro leal saber y entender, resulta por lo menos grotesca la intervención del Señor Fiscal General de la Nación con respecto al listado de bienes entregado por las Farc, y que se supone servirán como insumo para reparar a los millones de víctimas del conflicto.

La verdad es que las Farc no ayudan mucho, al incluir en el listado de bienes minucias y enseres sin mayor relievancia. Pero, a pesar de que no se conoce el listado porque aún debe sesr verificado por una comisión que se ha instalado para tal fin, no creemos que las Farc sean tan ingenuas como para pensar que un listado de esta naturaleza sirva para los efectos de la reparación.

Se ve la evidente mala fe del Fiscal General al relevar estos aspectos parciales, de un asunto que aún debe ser investigado. Más aún, señala que los inmuebles que se relacionan no sirven porque no tienen la matrícula inmobiliaria. ¡Habrase visto! Le recordamos al señor Fiscal que estos bienes en su gran mayoría han sido ocupados de facto, sin que medien procesos de venta o transacciones comerciales. En su gran mayoría, sólo son conocidos por los nombres de los predios, porque han sido ocupados de manera ilegal, incluso desplazando a sus dueños. Lo cual no quiere decir que las fincas no existan, o que una vez inventariadas, no puedan ser utilizadas no solo para la reparación, sino para reintegrarlas a sus legítimos dueños, si tal fuere el caso.

Dice también el Fiscal que no se relacionan bienes de las Farc en el extranjero, de lo cual él dice tener información fehaciente. Ojalá y sea cierto, y no sea una de las tantas declaraciones grandilocuentes de los altos  funcionarios del Estado, que después quedan en nada. Por ejemplo, hace unos años se dijo que las Farc tenían lujosas propiedades en sitios exclusivos de Costa Rica, que eran ocupadas por familiares de Marcos Calarcá y otros jefes guerrilleros. Se dijo que se iba a solicitar a las autoridades costarricenses su intervención para que fueran expropiadas y rematadas, y el cuantioso dinero que se iba a obtener fuera ingresado al fondo para las víctimas.

Todo quedó en nada. Las tales lujosas fincas de recreo no pasaron de ser estaderos comunes y corrientes, que no eran propiedad de las Farc, y en las cuales vivían de manera legal y en arriendo dos hermanas de Marcos Calarcá.

El señor Procurador incluso ha salido a declarar, de manera por lo demás apresurada, que ese listado de trastos domésticos deslegitima el proceso. No puede haber tan poca sindéresis en personas que ocupan las más altas dignidades del Estado. Uno esperaría más serenidad, y menos ansias de copar los titulares de los medios televisivos y las primeras páginas de los periódicos.

Alto funcionario que no figure diariamente en los medios de comunicación, siente que está perdiendo importancia y enseguida cita a ruedas de prensa, para dar cualquier clase de declaraciones, muy a menudo sin el menor respaldo probatorio.

Flaco servicio se le hace al país, con estas gestiones de funcionarios que se mueven al vaivén de la agenda de los medios. Un proceso que tiene un camino muy culebrero, lo tendrá aún más difícil, de continuar esta escalada de anuncios.


Montañas de Colombia, agosto 25 de 2017


Equipo Político
Autodefensas Gaitanistas de Colombia AGC.

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