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Con mucho oportunismo, y poco rigor periodístico, ha salido a la luz en recientes semanas, el último texto del muy famoso cronista y autor de novelas, Germán Castro Caicedo.

Mucho nos tememos que éste libro no esté dentro de los mejores. Al inevitable declive de lo que fue una prosa poderosa en su momento, recordar “Colombia Amarga” por ejemplo, se suma ahora la poca objetividad y la pereza investigativa.

No de otra forma puede entenderse Una Verdad Oscura, una supuesta historia de las bajas, persecuciones y capturas de quienes las autoridades oficiales llaman “el Clan del Golfo”, pero a quienes las comunidades conocen como Autodefensas Gaitanistas de Colombia.

Basándose siempre en los relatos policiales, el señor Castro hace una caricatura deforme de la dirigencia de la Comandancia. Según sus fuentes, a las que él cree a pie juntillas, toda la Comandancia es un grupo de degenerados, violadores y secuestradores, no solo de niñas, si no también de niños, para someterlos a los más crueles vejámenes y esclavitud sexual y de todo orden.

Qué bajo hemos caído señor Castro. Ahora se limita a repetir las mentiras oficiales, y propagarlas a los cuatro vientos. Pablo Escobar y sus secuaces fueron meros aprendices frente a tremendos engendros del mal, detestables, grasientos. Alimañas que han hecho daño a la sociedad, así describe no solo a la Comandancia de las AGC, incluso a sus combatientes rasos, que lo único que buscan, siempre según el señor Castro, es seguir las perversiones de sus jefes.

El problema de degradar de esta manera a unos seres humanos, con sus errores y virtudes como todo el mundo, es que termina por justificar cualquier barbaridad que se cometa contra ellos.

Invitamos al señor Castro a investigar sobre el terreno muchos de los acontecimientos que él alegremente relata, como si se tratara de un guión hollywoodesco, para que se entere de una cuantas verdades. Esa comunidad que supuestamente él defiende en su relato, al extremo de decir que en Urabá y su área de influencia hay un millón de personas secuestradas por las AGC, esa comunidad, decimos, le informará sobre la realidad de lo que ha acontecido.

La comunidad le habría contado sobre los abusos frecuentes de las autoridades civiles y policiales, de las redadas generalizadas, las detenciones arbitrarias, el acoso al que estos verdaderos ejércitos de ocupación someten a los más débiles.

La gente del común podría haberle contado sobre las ejecuciones a los que fueron sometidos varios de los Comandantes, empezando por Juan de Dios Úsuga, quien fue ultimado delante de su familia, al igual que Pablito recientemente. Le contarán de como fue torturado en forma miserable, sometiéndolo a los más inhumanos tratos, Efrén Vargas Gutiérrez, comandante del Frente Darién Chocoano, y hermano de Roberto Vargas Gutiérrez, Gavilán. Le dirán que la Policía, temerosos de que se pudiera documentar las salvajadas que habían hecho con Efrén, impidió por todos los medios que se le hiciera una autopsia, llegando incluso a amenazar a un médico que quiso practicarla.

Muchos combates ficticios, que sólo existieron en la imaginación de quienes los relataron. Por ejemplo, Jairo de Jesús Durango, Guagua, fue herido por un francotirador de la Policía, y murió desangrado sin recibir ninguna asistencia médica.
En fin, para qué seguir contradiciendo un texto que sólo recoge las versiones de la impoluta Policía Nacional. Lamentamos que el señor Castro juegue de esta manera con su bien ganado prestigio. Ningún favor le hace a la causa de la reconciliación nacional. Él sabrá a quien le sirve este engendro.

Montañas de Colombia, noviembre 8 de 2017


Equipo Político
Autodefensas Gaitanistas de Colombia

Autodefensas Gaitanistas de Colombia - www.autodefensasgaitanistasdecolombia.org