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El intelectual colombiano Jorge Orlando Melo (Medellín, 1942) nos presenta un texto breve y muy bien escrito, con un gran compendio de lo que es la historia de la patria, desde una lejana prehistoria, hasta llegar a nuestros días, con lo que podría haber sido un postconflicto, después del acuerdo con las Farc.

En sus páginas puede verse una mirada de conjunto desde la época de la independencia, en donde se ha logrado un desarrollo económico modesto pero sostenido, con mejoras de consideración en la calidad de vida del grueso de la población, pero con inmensos vacíos en grandes zonas de Colombia.

Paradójicamente, a la par que se producían mejoras en la calidad de vida la gente, especialmente a partir de 1850, se aumentaba la concentración del ingreso, tendencia que ha continuado y se ha acentuado en este siglo XXI.

A pesar de que se ha vivido períodos de relativa calma, en general la historia colombiana es de un país conflictivo y autoritario. Su arisca geografía dio lugar a cuatro grandes regiones, poco comunicadas entre sí, que se han desarrollado de manera autónoma, hecho que recién se está aminorando con la construcción de las grandes vías que están en marcha. Pero de fondo lo que esto implica es que no haya sido posible la construcción de un Estado Nacional, con propósitos comunes y un poder central que permita direccionar la economía, con las políticas públicas adecuadas.

Pese a que se ha querido hacer ver la gran catástrofe demográfica ocurrida durante la conquista española como parte de la leyenda negra, es innegable que hubo una drástica disminución de la población indígena de Colombia, que pasó de más de cinco millones al momento del descubrimiento, a poco más de quinientos mil en poco menos de un siglo. El libro rescata esta situación, que se debió no solo a la crueldad, avaricia y fanatismo religioso de los españoles, si no también a las enfermedades que contagiaron a una población que no estaba preparada para sobrevivir al sarampión y la sífilis.

Curiosamente, pese al aislamiento en que han vivido muchas regiones, todos sus habitantes se sienten colombianos, movimientos separatistas de magnitud no ha habido, ni siquiera los grupos armados irregulares han construido símbolos patrios diferentes a los tradicionales.

Lo que sí es evidente desde la época española hasta nuestros días, es que la élite política del país le ha dado el mismo tratamiento a los numerosos conflictos que se han vivido: acuerdo, seducción, engaño o violencia, o una combinación de todos ellos, lo que importa es someter a la institucionalidad a los grupos opuestos, de cualquier naturaleza. El desconocimiento de los acuerdos pactados ha sido la constante, desde la Revolución de los Comuneros hasta nuestros días. Por ello no debe asombrarnos que ahora solo se exija que las Farc cumplan con lo estipulado en los acuerdos, cuando el Estado ha incumplido de manera reiterada.

La otra gran conclusión que puede sacarse de la lectura de este interesante texto, es que el surgimiento y, durante una época, consolidación de guerrillas de ideología marxista leninista, inspiradas la mayoría de ellas en el ejemplo cubano, retrasó de manera considerable la construcción de movimientos de izquierda reformista. La razón es que las banderas del progresismo fueron cooptadas por las fuerzas insurgentes, haciendo ver a todo aquel que luchara por reivindicaciones de corte popular como simpatizante de la guerrilla o militante, lo que a menudo implicó una condena de muerte o de desarraigo para este tipo de líderes. Además, la amenaza guerrillera fue respondida con la creación de grupos de autodefensa que, en principio, detuvieron a sangre y fuego su avance e incluso las erradicaron a sangre y fuego de varias zonas. Desde nuestro punto de vista el paramilitarismo como tal no ha existido en el país, porque no se trata de estrategias que obedezcan a políticas desde el interior del Estado. Otra cosa es que haya habido colaboración y tolerancia para las actividades de Autodefensa, bien sea por convencimiento personal o por corrupción.

En resumen, estos libros deberían ser de lectura obligatoria, porque al explicar de dónde venimos, podemos encontrar los caminos que nos permitan la superación definitiva de la violencia común y de inspiración política.



Equipo Político
Autodefensas Gaitanistas de Colombia

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